Cada año, cuando llega el 22 de abril, muchos despachos activan el mismo mecanismo: recopilar asuntos, revisar listados, cerrar nombres y enviar. El proceso está interiorizado, casi automatizado.
Sin embargo, reducir Chambers a ese ejercicio es quedarse en la superficie.
Una submission no es solo un documento. Es una forma de explicarle al mercado quién eres, dónde compites y por qué deberías importar.
Y eso no se construye acumulando información, sino siendo estratégicos.
Cuando todo está bien… pero nada destaca
Hay candidaturas impecables desde el punto de vista técnico que, aun así, pasan desapercibidas. No fallan en los contenidos, sino en la intención.
Se limitan a describir, pero no terminan de posicionar.
En ese punto es donde empieza a marcarse la diferencia: en la capacidad de convertir una suma de datos en una narrativa reconocible. En conseguir que, al terminar de leer, el investigador entienda sin esfuerzo qué tipo de práctica tiene delante y qué lugar ocupa en su mercado.
Los asuntos: la forma en que un despacho se explica sin decirlo
Los matters no solo acreditan experiencia; construyen una imagen.
Cuando están bien elegidos, permiten intuir el tipo de cliente, el nivel de sofisticación, el rol que desempeña el equipo en operaciones complejas. Dibujan, casi sin explicarlo, el perímetro real de la práctica.
Cuando no lo están, generan el efecto contrario: dispersión, falta de foco, una sensación de que el despacho hace muchas cosas, pero no necesariamente algo distintivo.
Por eso, más que preguntarse qué incluir, conviene detenerse en qué historia están contando esos asuntos cuando se leen en conjunto.
Referees: treinta oportunidades de reforzar el relato
La ampliación a 30 referees introduce un cambio relevante en la forma de enfocar esta parte de la submission.
No se trata de seleccionar contactos “de referencia”, sino de construir un conjunto amplio de voces que acompañen y refuercen lo que la candidatura intenta transmitir.
El valor no está en el rango jerárquico, sino en la cercanía al trabajo realizado. En la capacidad de cada contacto para reconocer, desde su experiencia, aquello que el despacho quiere proyectar.
Bien planteado, este bloque deja de ser un requisito y pasa a convertirse en un elemento esencial que consolida la credibilidad de toda la candidatura.
El área de práctica: donde se gana o se diluye la identidad
Hay textos que podrían pertenecer a cualquier firma. Y ese es, probablemente, el mayor riesgo en este apartado.
Cuando la descripción se queda en lo institucional, desaparece todo aquello que hace singular a un equipo. Se pierde el matiz, la especialización, la forma concreta de competir en el mercado.
Sin embargo, cuando se trabaja con intención, este espacio permite algo mucho más valioso: ordenar el mensaje, dar contexto a los asuntos y facilitar que quien evalúa entienda por qué ese despacho merece ser tenido en cuenta.
No es una cuestión de estilo, sino de enfoque.
Los abogados: coherencia frente a inercia
En muchas candidaturas, la selección de abogados responde más a equilibrios internos que a una lógica de posicionamiento.
El resultado suele ser una lista correcta, pero débil en conjunto.
Cuando la decisión se toma desde fuera —pensando en cómo se percibe el mercado y en qué perfiles refuerzan mejor el mensaje— la candidatura gana consistencia. Los nombres dejan de ser piezas aisladas y pasan a formar parte de una misma narrativa.
Mirar desde el otro lado: entender cómo se toman las decisiones
Gran parte del proceso de Chambers sigue siendo, para muchos despachos, una caja negra. Se conoce el qué, pero no siempre el cómo ni el porqué.
Con la intención de aportar esa perspectiva, el próximo 28 de abril desde Venize organizamos el webinar «Behind the Rankings: A conversation between Venize and Chambers»
En esta sesión entrevistaremos a editoras de Chambers para hablar, sin filtros, sobre cómo leen las submissions, qué elementos terminan inclinando la balanza y qué patrones se repiten en las candidaturas que realmente funcionan.
Una conversación pensada no para añadir más teoría, sino para aportar contexto y ayudar a tomar mejores decisiones en un proceso que, bien entendido, va mucho más allá de un envío anual.