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Charlamos con Amador Navarro (abogado): “en muchas ocasiones me topo con memes y pienso que sería divertido adaptarlos a nuestro sector”

Charlamos con Amador Navarro (abogado): “en muchas ocasiones me topo con memes y pienso que sería divertido adaptarlos a nuestro sector”

Álvaro Navarro Sotillos

Álvaro Navarro Sotillos

Convivimos en un mundo con mucho ajetreo, deadlines y calls interminables. Un sin parar, vamos. Hay pocos espacios en nuestras jornadas laborales para “distraernos” y despejar nuestra mente. Pasamos tantas horas frente a la pantalla y, sin quererlo, nos tropezamos en nuestro timeline de LinkedIn con un meme. ¿Esto les sucede a los abogados? Sí. ¡Y los memes son vitales para reírnos, aunque sea de nosotros mismos!

Esta semana en Venize charlamos con Amador Navarro, abogado de Cuatrecasas, cuyos memes reflejan situaciones típicas de un despacho y nos acaban sacando alguna que otra carcajada en la oficina.

¿Por qué decidiste crear memes y publicarlos en LinkedIn?

Son dos cosas distintas.

Los memes los llevo haciendo desde “siempre” y, de hecho, así lo recordaba hace unos días cuando me junté con algunos compañeros y excompañeros. Ante situaciones cotidianas del despacho o, sobre todo, cuando estábamos inmersos en un asunto o un tema, yo terminaba pergeñando algo al respecto donde nos viéramos reflejados, como una caricatura de la situación o de nosotros mismos.

De hecho, me acabo de enterar de que es precisamente así como lo recoge el Diccionario de la Lengua Española: “imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet”. Perdona este inciso, que es un poco friki.

Volviendo a tu pregunta, evidentemente yo compartía con mis compañeros esos memes (o algunos de ellos, porque otros, que eran, y siguen siendo, el mejor contenido, el de calidad “premium”, he tenido la prudencia de enseñarlos sólo en mi pantalla).

Fue más adelante, supongo que al ver otro contenido similar en LinkedIn o en otras redes (Twitter o Instagram), o en el célebre “Mail del viernes” (que es, sin duda, “la mejor doctrina” española en este ámbito) cuando decidí publicar memes, tanto míos, como aquellos con los que me cruzaba en Internet.

De hecho, con tu pregunta me ha picado la curiosidad y he ido a rescatar uno de esos primeros memes que es desde, creo, hace unos seis años:

 

De aquella primera época sí que recuerdo que uno de los primeros memes que se hizo viral fue éste:

¿Dónde buscas inspiración para idear nuevos memes?

La gran mayoría de mis memes se refieren a cuestiones propias del sector de la abogacía, o de los despachos o, en general, del mundo las empresas, y ello se debe a que las ideas surgen cuando, estando en mi trabajo, me doy cuenta de alguna situación que, creo, mercería la pena plasmarla en un meme. Pero no sólo en mi trabajo, sino que, por ejemplo, también me encanta la idea de utilizar LinkedIn para reírnos y “ridiculizar” comportamientos de nosotros mismos (también míos) en esta red social, y que son detestables… Parecido a lo que, salvando las distancias, hace brillantísimamente “Pantomima Full”.

En todo caso, puede suceder al revés: en muchas ocasiones me topo con memes y pienso que sería divertido adaptarlos a nuestro sector.

Decía Calaandrei que al abogado le acompañan siempre inexorablemente, incluso en vacaciones, “los dolores, las codicias, las esperanzas” de sus clientes. Pues con la idea de hacer memes sucede algo parecido…

Recientemente, cada vez más perfiles del ámbito jurídico recurren a otros métodos (memes, por ejemplo) para comunicar información legal. ¿Crees que la forma de comunicar del abogado está cambiando?

En general, yo no utilizo memes para difundir información legal, sino para tratar de reflejar situaciones de ese sector jurídico (o, en general, del mundo de la empresa) con las que, como decía, reírnos de nosotros mismos. Y, siendo un poco pretencioso, en ocasiones, pocas, tratar de hacer algo de “denuncia”.

Y sí es cierto que utilizo LinkedIn para publicar cuestiones de índole jurídica, pero de un modo muy distinto: compartiendo conocimiento acerca de cuestiones que considero que pueden ser útiles (por ejemplo, publicando resoluciones judiciales recientes en materias de mi especialidad, que son los conflictos societarios). Al igual que yo también aprendo todos los días de las aportaciones de otra gente que, con mucha generosidad, comparte conocimiento en la red.

En uno y otro caso, para las cosas más banales o más serias, lo bueno de LinkedIn (y de otras redes) es que obtienes feedback enseguida.

Hablando de lo que veo en el sector, es verdad que cada vez más abogados se sirven de otras redes sociales (YouTube, Instagram, TikTok, por ejemplo), que les permiten alcanzar a mucha más audiencia, obtener una mayor visibilidad, crear una marca personal, etc., pero tengo dudas de que permitan comunicar con rigor información legal. O, para ser más precisos, al menos, yo no me veo con esos formatos.

Por otro lado, si de lo que se pretende es difundir estricta información legal a clientes o potenciales clientes, creo que existe consenso en que reciben diariamente, y por multitud de canales, un aluvión de información legal que casi no pueden ni gestionar. Por tanto, debemos ofrecerles cosas que realmente les interesen; si puede ser de valor añadido. Y en otros formatos que sean atractivos, como vídeos o podcasts. Yo, por ejemplo, que casi todos los días utilizo los trayectos en el coche u otros tiempos para escuchar algo, muchas veces lo hago del sector legal. Entre otros, los podcasts que ofrece Cuatrecasas (“Tendencias Legales” e “Innovando con Startups”) o Zrive.

En todo caso, la estrategia de los despachos y abogados al respecto, es decir, sobre comunicación de información legal, es una materia que daría para mucho. Y de la que deberían hablar quienes realmente saben.

De lo que creo que ya no hay duda es que las redes constituyen un medio, no el más importante, pero sí con un papel más relevante cada día, del que todos nosotros (abogados, firmas, etc.) deberíamos servirnos para comunicar y tratar de ser reconocidos en el sector o en el mercado.

¿Crees que el abogado ha de emplear el mismo lenguaje y tono en el entorno digital que en el cara a cara? ¿Por qué?

Es cierto que este tipo de publicaciones en el entorno digital rompen con la imagen que la gente tiene acerca de los abogados. Y es una cosa me han dicho recurrentemente y agradecido mucho.

En todo caso, en cuanto a la labor de difundir información legal, creo que lo importante es el rigor. Luego ya cada uno tiene su personalidad y su estilo, y podrá relacionarse de una manera más formal o desenfadada, en cuanto al lenguaje o el tono empleado, pero si lo que intentas transmitir no aporta cosas que merezcan la pena, no va a suscitar ningún interés.

¿Crees que la interacción de los abogados en redes sociales acerca a un público más generalista hacia cuestiones jurídicas más técnicas?

Sin duda. No es mi caso, porque yo siempre tengo en mente a otro público, que ya pertenece al sector, pero hay que reconocer que hay muchos (y muy buenos) abogados (y, también, notarios, jueces, fiscales, registradores, etc.) son muy didácticos y están contribuyendo a hacer pedagogía en cuestiones jurídicas, no sólo básicas, sino en ocasiones de cierta enjundia.

Además, hay que tener en cuenta que cuestiones de relevancia para nuestro sector no sólo las abordan profesionales del Derecho en sentido estricto, sino que en las redes encontramos otros perfiles muy interesantes. Por ejemplo, en materia de RR.HH., vinculado al sector legal, tenemos a Blanca Rodríguez Lainz; o, para los estudiantes y profesionales más jóvenes (no necesariamente del mundo jurídico), creo que la plataforma Zrive, que ya he mencionado antes, ofrece recursos muy interesantes.

¿Cuál consideras que es el método para que tus post generen atracción?

Si hablamos de memes, aunque los míos no son ciertamente un alarde de sofisticación, tienen mayor éxito, sin duda, aquellos que se refieren a situaciones cotidianas o habituales en las que nos veamos reflejados. Y que permiten, de este modo, interactuar.

Buen ejemplo de ello fue, creo, el post de nuestro particular Kevin McCallister en Solo en el despacho, que publiqué la pasada Navidad y con el que todo el que ha sido junior se sintió identificado:

Luego son especialmente divertidas las publicaciones que exigen implicación e interacción. Por ejemplo, la lista de saludos (del “coffee corner” o del chiringuito, según la época del año), que en su última versión tenía 2.100 términos gracias a las contribuciones de toda la red. O la lista de “mejores” denominaciones de sociedades de capital, con la que sucedió algo parecido.

Si hablamos de información legal estrictamente, creo que en LinkedIn lo que mejor funciona es el formato breve, sobre un aspecto concreto y que aporte valor. Buen ejemplo de ello son las “Píldoras Mercantiles” de José Carlos González, que suscitan mucho interés.

En todo caso, hay que contar con que el comportamiento de los usuarios de las redes es auténticamente inescrutable. A veces me doy cuenta de que una chorrada mía (una foto de un “Manolito”, por decir algo) tiene 200 reacciones y, sin embargo, una publicación rigurosa e interesante de otro usuario (o mía, también) no llega a las 10, y pierdo un poco de fe en la humanidad (o al menos en la red).

Aunque, en relación con la generación de atracción y visibilidad, no podemos obviar que detrás de LinkedIn está el famoso algoritmo que, según la propia red señala, analiza el contenido y la información publicada para hacer llegar a cada usuario “la información que más puede interesarle”. Es decir, de las cosas que publicas no todos tus seguidores ven lo mismo, sino que depende del modo en el que el algoritmo de LinkedIn vaya liberando la información.

¿Has recibido críticas por parte de colegas de profesión debido al contenido que publicas en redes sociales?

Es cierto que, en las cuestiones de memes o similares, trato de ser extremadamente prudente, porque no todo el mundo entiende la caricatura o la ironía que hay detrás. Así que creo que mis publicaciones son “aptas para todos los públicos”.

En todo caso, centrándome en tu pregunta, lo que me ha sucedido ha sido lo contrario.  Mucha gente se acerca a mí, tanto por las redes, como presencialmente, para comentarme que me sigue en LinkedIn. Y me hace muchísima ilusión. También algo de pudor y vergüenza, pero es gratificante. Hace poco me decían que yo era la María Pombo de LinkedIn, y todavía no sé muy bien cómo reaccionar a eso… No sé si congratularme o indignarme.

En todo caso, os animo a seguir contactando conmigo y, sobre todo, a que lo hagáis acompañándolo de generosos regalos de cortesía o de aportaciones de “Bizum”.

No voy a decir la cursilada de que “hemos creado una comunidad” o que buscamos el “engagement”, pero sí es cierto que he trabado muy buenos lazos con mucha gente y, aunque quede un poco moñas, es un gustazo asomarse a las redes, ver si José Mira ha publicado algún meme o, simplemente, tratar de interactuar con mi TL, para aprender, compartir conocimiento jurídico y, sobre todo, divertirnos.

Para terminar: dime una situación típica que sucede en los despachos que te gustaría retratar en un futuro meme.

Al revés, Álvaro, lo que necesito que vosotros me deis ideas. Que me digáis que situaciones típicas tienen lugar en las empresas, en los despachos… Para que vayamos aumentando el acervo de memes. ¡Espero vuestras sugerencias!

Y, por supuesto, os animo a que os lancéis con vuestros propios memes.

¡Muchas gracias!

Posdata: Querido Amador, en Venize recogemos el guante y aceptamos tu reto. Sabrás de nosotros próximamente…

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