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Muchos motivos y una sola razón para comenzar un proceso de ‘rebranding’ 

Muchos motivos y una sola razón para comenzar un proceso de ‘rebranding’ 

Blanca Remirez de Ganuza

Blanca Remirez de Ganuza

Hay muchos motivos para emprender un proceso de construcción o redefinición de la marca, desde el más obvio, la creación de una empresa desde cero, hasta una fusión, como hemos visto en el caso de A&O Shearman, un cambio en la dirección o la estrategia de las organizaciones o una pérdida de posicionamiento. A veces la causa se origina simplemente por el paso del tiempo. Hay algunas marcas que envejecen mejor que otras.  

El concepto ‘rebranding’ lo asimilamos generalmente a cambiar un logotipo, pero se trata de un proceso mucho más complejo que puede afectar a toda la identidad visual (logo, colores, tipografía, imágenes, iconografía), la identidad verbal (voz y tono de la marca) o incluso a algo tan profundo como la propuesta y valores corporativos de la organización. 

[Venize analiza para El País el caso de A&O Shearman] 

El ecosistema legal es tradicionalmente un sector sobrio y estable en cuanto a su identidad y propuesta de valor, pero también es cierto que el mundo que nos rodea cambia de forma vertiginosa y corremos el riesgo de desconexión si no testeamos nuestra marca con nuestros grupos de interés. Por ejemplo, las firmas han ido ampliando sus valores corporativos desde la excelencia, la calidad o el compromiso con los clientes hasta nuevos conceptos y realidades que hace años no existían o no tenían la influencia que tienen hoy, como la diversidad, la inclusión, la innovación o el compromiso con la sostenibilidad y todos sus grupos de interés. 

Son muchos los motivos que pueden desencadenar un proceso de ‘rebranding’, pero la razón única y profunda que se esconde detrás es la necesidad de la marca de reencontrarse en el momento actual.  

La definición de la propuesta de valor y la identidad visual  

El diagnóstico nos habrá dado las palancas necesarias para construir una propuesta de valor clara, enmarcada en la estrategia, la historia y los objetivos de la organización, y compartida por todos los grupos de interés. También nos habrá ayudado a definir los valores principales y secundarios, oportunidades y atributos de la marca, que serán fundamentales para el desarrollo de una identidad visual y verbal acordes.  

El relato y los mensajes fuerza 

Tan importante es afinar la identidad visual como la narrativa que lo acompaña, porque esta debe reflejar la actitud y el espíritu de la marca. Lo primero es definir el tono de nuestra voz, y establecer los mensajes fuerza que servirán para explicar la nueva propuesta y valores corporativos de la marca, así como un plan de comunicación con acciones y canales definidos. Muchas organizaciones suelen apostar por la construcción de un brand manifesto, una declaración de principios de quiénes somos, nuestra misión, visión y propósito.  

Un proceso de rebranding  es un proceso al que hay que dedicarle cariño, pero que si se hace con el detalle necesario puede traer grandes beneficios.  

 

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