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Jorge Raya (El Español): “Cuanto más cerca estés de la historia, mejor la contarás”

Jorge Raya (El Español): “Cuanto más cerca estés de la historia, mejor la contarás”

Álvaro Navarro Sotillos

Álvaro Navarro Sotillos

Antes de marcharme de The Objective, Jorge Raya, con quien compartí redacción, me dijo que uno no abandona el periodismo por completo y que acaba volviendo a él, sin necesidad de que sea a tiempo completo.  

Hablar con Jorge Raya es hablar de periodismo. Y el reporterismo es para muchos la quintaesencia de esta profesión, atacada en la actualidad por las prisas, la falta de recursos de los medios y la perenne lucha contra la desinformación. 

Jorge -ahora en El Español– sabe muy bien lo que es cubrir las noticias desde el terreno, precisamente porque es desde la cercanía, junto a la gente que padece los hechos que se acaban reportando en la prensa, lo que dota al artículo de una mayor nitidez y de distintos matices que difícilmente se advierten desde la redacción de un periódico. 

De esto, y algo más, charlamos con él desde Venize en conmemoración del Día del Periodista. 

  • ¿Qué opinas del modelo periodístico actual a la hora de cubrir temas de larga distancia? ¿Crees que los medios están haciendo una apuesta real por hacer una buena cobertura de los conflictos internacionales?   

En España no hay una vocación tan genuina y un interés de los lectores tan importante como en el Reino Unido o en Estados Unidos por la información internacional. Hay más de la que sospechaba y se ha comprobado con el nacimiento de algunos medios, como El Orden Mundial, o a partir de eventos que han sucedido, como la invasión a gran escala de Ucrania, pero no tiene la envergadura que tiene la política nacional, a pesar de que grandes medios como El País o La Vanguardia han apostado muy fuerte por este tipo de información.  

No sé si es por la mentalidad de “imperio” que conservan los británicos y que los españoles perdimos hace tiempo, o se debe a otros valores culturales o condiciones que se dan, pero ello dificulta que la inversión en la cobertura de asuntos internacionales sea mayor. También que los presupuestos sean más bajos en España y que una gran crisis que vive el sector en cuanto a corresponsalías, pues ahora se tira mucho de colaboradores, freelance y de enviados especiales.  

Por ejemplo, te mandan a cubrir la actualidad en Polonia con un presupuesto cerrado, con un viaje planificado y teniendo en cuenta de que si puedes dormir en el suelo, mejor que en el Ritz.  

  • ¿Cómo ha afectado Internet y las redes sociales en la cobertura de los conflictos internacionales?   

Se dijo que las redes sociales venían a revolucionar la información. Se habla mucho del “periodismo ciudadano”… Elon Musk habla mucho sobre este concepto, y luego se ha comprobado que las redes sociales son unas estructuras bien montadas para los que quieren manipular y desinformar; para los que quieren sembrar de medias verdades y falsedades absolutas el panorama mediático, incluso para cuestionar la información contrastada que se ofrece desde los medios de comunicación. 

Esto plantea un desafío doble: las redes sociales te proporcionan las herramientas para llegar a más gente, contactar con fuentes y contrastar lo que está pasando en la otra parte del mundo, pero también es peligrosísimo. Basta con entrar en Twitter y ver toda la basura que hay: la propaganda rusa o trumpista. 

Estos últimos manejan bien la información y se esfuerzan por hacer que su versión llegue a sus usuarios. Las redes sociales tienen esas dos dimensiones y muchas veces se impone la tóxica. 

  • ¿Han perdido el interés los periódicos por enviar a sus propios periodistas a cubrir desde lejos? ¿Por qué?  

No, yo creo que lo que han perdido es dinero. Es muy caro tener una corresponsalía o mantener a un periodista en Ucrania. Piensa todo lo que supone disponer de un reportero en el frente ucraniano: seguridad, comunicación, el fixer, el hotel… es muy caro. 

Solo los medios muy grandes, las estructuras casi multinacionales, pueden permitírselo. Y muchas veces se acaba contratando a freelance o a colaboradores. No es lo deseable, pero es lo más habitual en España.  

  • Informar sobre hechos noticiosos internacionales desde la misma redacción, ¿qué pros y contras ves?  

Depende de la suerte. Si dispones de un contacto y acceso a los teletipos puedes completar un reportaje, sobre todo si es más de análisis político. Si tienes que redactar un reportaje sobre lo que sucede en el terreno solo hay una manera, que es ir y ver. Y siempre es recomendable estar en el lugar para comprenderlo mejor.  

Muchas veces no reparas en matices hasta que llegas, y tiendes a verlo con los ojos de tu propia cultura, de tu propio país. Cuanto más cerca estés de la historia, mejor la contarás. Más información tendrás, más matices tendrás, más claroscuros verás.  

Desde la redacción se puede hacer lo que se puede hacer. Siempre puedes llamar, puedes preguntar; tecnológicamente es posible, pero el añadido que te da estar en el sitio, hablar con la gente de la calle, de a pie, casi tocarlo… todo eso no se puede conseguir desde una redacción. 

  • Tú que has cubierto la actualidad en Moldavia, en Polonia y en Rumanía a causa de la guerra de Ucrania, ¿qué lecciones periodísticas te llevaste en la mochila?  

De Moldavia, de que allí se la juegan, por ejemplo. Un país con traficantes, oligarcas, una historia muy convulsa y complicada, una parte de su territorio ocupado por los rusos. Allí conoces a periodistas realmente valientes, a gente que se juega mucho y que hasta que no llegas al terreno, no lo ves.  

Una vez llegas allí, te das cuenta de todo lo que no sabes. Y empiezas a estudiar. Y tienes que volver al país, vas conociendo a gente y te van contando más cosas, vas sabiendo más del país. Esa es la lección, que nunca sabes tanto como el local y esto muchas veces se ve en periodistas y en veteranos que hablan y opinan sobre el país y saben mucho.  

Siempre queda escuchar, aprender y estudiar más. 

  • ¿Crees que es necesario cambiar los formatos narrativos a la hora de explicar eficazmente cuestiones complejas (guerras, crisis políticas y sociales)? ¿Hacen los medios un buen trabajo en este sentido?  

No tengo la respuesta exacta. Ahora se ofrece mucha información en el que da igual cómo está escrito.  

Siempre me ha gustado leer una buena historia, contada primero desde la parte humana y después alejarte y poder ver la fotografía completa. Estas historias no se hacen porque ya no interesa, o se hacen, pero lo veo menos. O quizás es que no están bien contadas.  

Es probable que existan herramientas narrativas más eficaces que no se han explorado, y que desconozco si son rentables. Formatos compatibles como, por ejemplo, el trabajo del periódico con el que pueda hacer una cadena de televisión, o el que pueda hacer una transmisión en directo desde una red social, o el de una cobertura radiofónica.  

  • Una de las grandes críticas que suelen recibir los medios es la falta de persistencia a la hora de cubrir conflictos internacionales. Se les acusa de volcar esfuerzos informativos al comienzo de un conflicto para, poco después, “olvidarlo”. ¿Por qué crees que ocurre esto? ¿Ves necesaria alguna solución en este sentido?   

El interés es fluctuante. Hay momentos de mayor concentración de noticias y hay otros de menor interés. Depende mucho de la atención del lector.  

Cuando a finales de febrero de 2022 empezó la invasión a gran escala en Ucrania todo el mundo estaba pendiente, quería saber qué pasaba: si Ucrania conseguiría resistir o no, si conseguiría doblegar a los rusos, si fracasaban, etc. Luego se mantuvo ese interés al ver la acción casi heroica de los ucranianos y decayó un poco con el paso de los meses. Incluso se temió que ese interés se diluyese por otras preocupaciones como la inflación, el aumento del coste de la vida en toda Europa y repuntó con la contraofensiva.  

El interés no es que esté y luego desaparezca, el interés prevalece a lo largo del tiempo y no es lo mismo lo que ocurre en Siria, que lo que ocurre en Sudán del Sur o lo que ocurre en Ucrania, porque esto último nos afecta directamente. Y ahora hay un desafío con lo que ocurre en Ucrania, que es explicar lo que nos jugamos nosotros. Si Ucrania deja de recibir munición, como está pasando ahora, deja de recibir fondos. Si Ucrania cae, Europa va después, y eso lo está diciendo Putin.  

Si Trump gana en Europa y la OTAN deja de ser un paraguas fiable, entonces allí va a volver a haber interés del público.  

El interés depende de los eventos, de cómo se den en la historia, habrá más concentración de noticias y más lectores pendientes de ellas. Y por supuesto es una cuestión de oferta y demanda. Y si a la gente no les importa una noticia, depende de la ética del periódico si publicarla o no. El periodista, probablemente, siempre dirá que la noticia que está cubriendo es importante, otra cuestión es que encuentre menos espacio en portada y menos interés del editor.  

  • ¿Cuál es el o la corresponsal que más admiras?  

Fermín Torrano. Es un periodista joven, que ha viajado mucho. Ha estado en África y últimamente en Ucrania e Israel y hace muy buen trabajo. Cuenta historias pequeñas e historias grandes. Cuenta el sufrimiento de los civiles, de los militares y de los políticos sin perder la perspectiva de que es un conflicto y lo que está en disputa. 

  • ¿Qué rescatarías del periodismo de antes para aplicarlo al periodismo del presente? 

El gusto por la buena letra. Esa vocación casi literaria del periódico. Esa lentitud, esa vocación de contar las historias de la mejor manera sin tanta prisa, sin tanta urgencia.  

Hay periódicos que pueden hacerlo… yo me estoy ganando ese privilegio poco a poco, espero [ríe]. Antes había menos periódicos y las fuentes te prestaban más atención.  

Imagen: Javier Carbajal / El Español

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