El Mundial de futbol, aunque no lo parezca, no es solo un asunto de derecho deportivo. Sería un error para los despachos creer que este hito deportivo solo interesa a aquellos que se han especializado en esta rama del derecho. La realidad es que el futbol activa muchas áreas de practica de manera simultánea: fiscal, mercantil, propiedad intelectual, laboral, protección de datos, procesal y arbitraje son algunas de ellas.
El deporte se ha convertido en una industria global de enorme complejidad, en la que convergen intereses económicos, tecnológicos, regulatorios y comerciales. La inminente celebración del Mundial 2026 es una muestra de ello. En este contexto, la capacidad de coordinar distintas áreas de práctica y trabajar entre jurisdicciones será clave para responder a las necesidades de clientes que operan en un entorno cada vez más globalizado.
El Mundial activará de forma simultánea varias áreas de práctica que ya venían ganando peso en el sector legal. La fiscalidad internacional encabeza las previsiones de crecimiento por la complejidad derivada de un torneo que se celebra en tres jurisdicciones distintas, mientras que la propiedad intelectual y los patrocinios vuelven a situarse en el centro de la actividad ante la necesidad de proteger y explotar comercialmente algunos de los activos más valiosos del deporte global. A ello se suma el auge de los conflictos relacionados con marcas, campañas publicitarias y estrategias de ambush marketing, que seguirán impulsando el trabajo de los equipos de litigación y competencia.
Junto a estas áreas, también crecerá la demanda de asesoramiento en movilidad internacional, laboral, protección de datos y cumplimiento normativo. La gestión de miles de profesionales desplazados, el uso intensivo de tecnología en estadios y plataformas digitales y la creciente regulación que rodea a los grandes eventos deportivos están ampliando el alcance de los asuntos que llegan a los despachos. Más que una oportunidad para el derecho deportivo, el Mundial pone de manifiesto cómo el deporte se ha convertido en una industria capaz de movilizar de forma transversal a buena parte de las prácticas jurídicas de una firma.
El Mundial no genera trabajo para una única práctica, genera trabajo para prácticamente todo el despacho multidisciplinar, y este es un trabajo que no solo termina con la final de futbol, buena parte del trabajo llegará después. Inspecciones fiscales sobre rentas generadas durante el torneo, reclamaciones de ambush marketing, litigios entre patrocinadores, procesos de revalorización de los jugadores que destacan. Se aproxima una buena temporada de asuntos transversales, para los que los despachos deben estar preparados y donde las firmas que tengan capacidad de operar en tres jurisdicciones simultáneamente, tienen la delantera.
Cuatro años no son tantos
Anticiparse no tiene solo valor técnico. Tiene valor de posicionamiento. Los despachos que empiecen a trabajar con los agentes del Mundial ahora van a llegar a 2030 con credenciales, referencias y relaciones que no se construyen en unos meses.
En la práctica: si tu equipo de fiscal internacional publica contenido relevante sobre la tributación de grandes eventos deportivos en España, empieza a hablar con clubes, federaciones y organizaciones internacionales ahora, y participa en los foros donde se está tomando esas decisiones de planificación, en 2030 no va a necesitar presentarse. Ya será conocido.
El Mundial no es una oportunidad para el año que empieza. Es una oportunidad para el despacho que empiece a moverse este año.