Hoy es el día de la salud mental y hemos querido entrevistar a Esther Verona y Laura Ferrándiz que, desde hace años, se dedican al bienestar y la salud mental en el mundo de la abogacía y de las empresas.
Su enfoque tiene que ver con la práctica del Mindfulness entre otras disciplinas.
Esther Verona y Laura Ferrándiz tienen una larga trayectoria como abogadas y asesoras jurídicas de empresa, pero en un momento de su vida decidieron cambiar su rumbo profesional para dedicarse de pleno a la salud mental y a compartir las herramientas que las ayudaron a ellas.
1. Desde vuestra experiencia trabajando el bienestar con abogados y en las empresas ¿qué es la salud mental?
EV: La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. Partiendo de esta premisa la salud mental engloba el día a día de los abogados en todas sus vertientes. Si lo piensas detenidamente, los abogados trabajamos gracias a las habilidades de nuestra mente (analizar, interpretar, concluir, exponer, justificar, decidir, crear, sentir) y de nuestro cuerpo (impulsos, lenguaje no verbal, expresiones, tono de voz, sentir emociones, conexiones). Todo ello nos permite hacer nuestro trabajo y relacionarnos con otras personas y nos consume mucha energía. Lo que promovemos con nuestros programas es que cuiden todo ello, cuerpo y mente y los niveles de energía.
LFA: Estoy muy de acuerdo con todo lo que dice Esther y añadiría que, para mí, la salud mental pasa por conocernos, conocer cómo funciona nuestra mente, sus dinámicas, como funcionamos mejor, qué necesitamos, que nos sienta bien. Y en ese conocernos está el aceptarnos tal y como somos, con nuestras sombras y nuestras luces, aceptando también las partes que menos nos gustan de nosotros.
2.El mindfulness se ha vuelto popular en los últimos años, pero algunos lo perciben como una moda pasajera. ¿Cómo respondéis a estas críticas y qué evidencia existe de su efectividad a largo plazo en la salud mental?
EV: Cuando Laura y yo realizamos la formación como instructoras del Protocolo M.B.S.R. (Mindfulness Base Stress Reduction) descubrimos la extensa investigación que la Neurociencia ha realizado durante más 40 años para comprobar y evidenciar el impacto que esta disciplina tiene en el cerebro y también en la salud de las personas. Esto es así porque, precisamente, el creador de este Protocolo (Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular y profesor emérito en Medicina y conocido como el padre del Mindfulness) lo diseñó y lo puso en práctica en el Hospital Universitario de Massachusetts para pacientes con estrés y los buenos resultados obtenidos suscitaron interés en la comunidad científica.
Creo que existen dos motivos por los que se percibe como una moda: Primero, vemos que existe una cierta percepción sobre el Mindfulness que está ligado a prácticas espirituales o religiosas. Si bien es cierto que el origen de esta práctica tiene lugar en Oriente, tal como está planteado en este protocolo, es una habilidad cognitiva que cualquier persona puede cultivar para mejorar su bienestar emocional y mental sin necesidad de tener una religión o creencia específica.
Segundo, vemos que se ha “pervertido” la manera de enseñar y utilizar esta disciplina sin la rigurosidad, preparación y coherencia que requiere y quizá por ello existe un grueso de la población que no se la toma en serio. Es comprensible y es una pena porque este tipo de intervenciones bien planteadas e impartidas por los profesionales adecuados pueden, y así está sucediendo, crear cambios significativos en muchos ámbitos, no solamente en el sector sanitario, sino también en el sector educación, deportivo y empresarial.
En cuanto a la evidencia que existe en sus beneficios, para hacerlo más local y cercano, es muy interesante acercarse al trabajo de Nazaret Castellanos, neurocientífica española, investigadora incansable del cerebro y del corazón y practicante de Mindfulness. A través de su obra explica de una manera fácil para los que no somos de ciencias los beneficios del Mindfulness en nuestro cerebro y en nuestra salud.
3. ¿Cuáles serían los principales beneficios?
EV: Su investigación y la numerosas universidades americanas concluyen en que la práctica regular de meditación puede disminuir los niveles de estrés y de ansiedad en personas mentalmente sanas y sin patologías; se experimentan niveles más altos de emociones positivas, como la felicidad, la gratitud y la compasión y también se experimenta un fortalecimiento de la resiliencia emocional, lo que permite a las personas adaptarse mejor a los desafíos y las adversidades de la vida; aumenta la actividad en regiones del cerebro asociadas con la atención y la concentración mejorando el rendimiento académico y laboral; puede ser una intervención potencial eficaz en la reducción de la presión arterial, mejorar el sistema inmunológico y reducir el dolor crónico.
Obviamente nadie va a dedicar tiempo a este tipo de lectura, y no hace falta. En realidad, lo mejor es experimentarlo por ti mismo y después opinar según tu experiencia.
4.¿Cómo se puede integrar el mindfulness en la vida cotidiana de alguien que vive con estrés o ansiedad, sin que se convierta en una presión adicional?
LFA: Muchas personas me dicen a menudo, me encantaría meditar, pero no tengo tiempo. Cuando no tenemos tiempo es cuando más importante es aprender a parar a meditar. Y quizás pueden ser 5 min por la mañana, o pueden ser tres pausas al día para parar y respirar profundamente. Eso quizás es suficiente y no nos quita tiempo.
Y otra cosa muy importante es que a la práctica de Mindfulness hay que acercarse con suavidad, sin dureza. No sirve decir “voy a ser super riguroso, voy a esforzarme.” Uno de los pilares de estas prácticas es desarrollar amabilidad y no resistencia, no añadir presión adicional, sentarnos a meditar con suavidad, de forma amable. Empezar a practicarlo sintiendo que es una presión adicional es una forma no muy conveniente para empezar, mejor hacerlo pensando que esto va a ser bueno para mí.
5. ¿Porqué la autocompasión y la aceptación personal es clave para el bienestar mental? Y porqué es beneficioso en un sector tan competitivo como el sector legal?
LFA: Tras muchos años de dedicarme a acompañar a personas a través del Mindfulness y la Compasión llego a la conclusión que la mayoría de nosotros somos extremadamente duros con nosotros mismos. Además, muchos creen que eso no es algo malo, sino que nos ayuda a mejorar, a ser mejores. Y eso es aún más evidente en profesiones como la abogacía. Pero podemos ser excelentes en nuestra vida, en nuestra profesión, sin por eso maltratarnos. Existe otra forma de hacerlo que no pasa por la autoindulgencia, sino que, por el contrario, a veces pasa por ser implacables con nosotros, pero sin maltratos.
¿Cómo? Integrando las prácticas de autocompasión y de amabilidad hacia uno mismo. Podemos aprender a ser nuestro mejor apoyo, nuestro aliado y eso parece tener sentido cuando además nos toca estar toda una vida con nosotros mismos, así que creo merece la pena cuidar esa relación.
La mayor parte de nuestro sufrimiento viene de cómo nos tratamos a nosotros y en este empeño de que las cosas sean como quisiéramos que fueran y no como simplemente son. Así que ¿qué tal sería aprender a tratarnos de forma más amable y a aceptar nuestra vida tal y como es?
6. En un momento donde se habla mucho sobre la ansiedad y el burnout, especialmente en el sector legal ¿Qué recomendáis para prevenir y gestionar estas condiciones?
EV: Me gusta que hables de “prevenir”. Ojalá pudiéramos implantar en nuestra cultura la prevención. Seríamos personas mucho más saludables.
El problema es que se normaliza vivir con estrés y ansiedad y no se toman medidas hasta que se tiene un susto grave. Cuando comprendí lo tóxico y las consecuencias que tiene vivir con un estrés crónico (distrés) cambié mis prioridades y tomé la decisión que, si un trabajo no me permitía tener una buena salud, cambiaría de trabajo.
Lo primero que recomendaría es informarse mejor sobre qué implica un estrés saludable y un distrés (no saludable) para aprender a detectar los síntomas que aparecen en señal de alarma cuando estamos forzando la máquina y también tener detectados cuáles son los estresores de cada persona (aquellas situaciones o cosas que te disparan el estrés, como podría ser la propia exigencia o el exceso de reuniones innecesarias, por ejemplo).
Introducir muchas o varias pausas cortas en el día para resetear y recuperarse. El cerebro consume un 20% de la energía total que tenemos y debemos cuidarla ya que en este trabajo la mente es nuestra principal herramienta de trabajo y se cuida muy poco o nada.
Mejorar en las habilidades comunicativas y empáticas para que las relaciones entre profesionales (que son personas) sean más fáciles, claras, humanas y menos tensas, confusas o conflictivas. Una de las mayores fuentes de estrés viene de las relaciones interpersonales. Así que este aspecto es fundamental ya que una negociación o juicio puede depender de esas tensiones a veces implícitas.
Y también desarrollar maneras de aumentar la inteligencia emocional y aprender a gestionar las emociones. Las decisiones, todas, vienen motivadas por las emociones, así que como abogados tenemos la responsabilidad de ser conscientes de quién y cómo estamos tomando ciertas decisiones que afectan a los clientes.