Entrevista a Rosa Vidal

En una nueva edición de nuestras charlas con referentes de la abogacía española, hemos tenido el placer de entrevistar a Rosa Vidal, Socia Directora de BROSETA. Rosa, con una dilatada trayectoria como Abogada del Estado previo a su incorporación a la firma, en 2006, es considerada como una de las mejores juristas de España, habiendo sido reconocida por los principales directorios internacionales, como Chambers & Partners, Legal 500 o Best Lawyers.

Licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia y especializada en Derecho Administrativo, Urbanístico, Medio Ambiente, Inmobiliario y de la Construcción, Infraestructuras y Energía, Rosa ha tenido la gentileza de conversar con VENIZE y responder con claridad y detalle a todas nuestras preguntas, que abarcan cuestiones tales como los efectos de la pandemia en el ámbito jurídico, la modernización de la actividad, la expansión de BROSETA, y el futuro de la profesión.

 

  1. Como consecuencia de la pandemia, el sector jurídico ha experimentado un profundo impacto en su dinámica de trabajo, debiendo de cierta manera ‘reinventarse’. Desde BROSETA, para seguir brindando un servicio de excelencia a sus clientes y demás grupos de interés, en 2020 lanzaron la iniciativa #BROSETAvsCOVID19, ¿cómo fue su desarrollo y que recepción ha tenido?

 

La iniciativa #BROSETAvsCOVID19 nació en el mes de marzo de 2020 con el objeto de aportar nuestro granito de arena ante la grave situación que estábamos viviendo y contribuir, desde nuestras posibilidades, al mantenimiento de la actividad empresarial y profesional en una situación de incertidumbre de dimensiones desconocidas hasta la fecha.

Así, a partir de un equipo de trabajo compuesto por perfiles multidisciplinares de la organización, nuestro propósito era llevar a cabo un análisis exhaustivo y diario de la situación, y compartir soluciones tanto de negocio como de conocimiento con nuestros clientes y contactos desde múltiples vías: newsletters informativas, artículos de opinión, celebración de seminarios, reuniones ad hoc, etc.

La acogida fue muy buena, toda vez que los cambios y las novedades de orden jurídico se sucedían sin descanso en aquel momento, y desde nuestra humilde posición aportábamos cierta luz en un momento de máxima incertidumbre.

A día de hoy seguimos impulsando iniciativas muy variadas y de ayuda a nuestro target a través de esta iniciativa, focalizadas en este momento, por ejemplo, en cuestiones como los fondos para la recuperación de la Unión Europea o las constantes novedades normativas en materia laboral o concursal, entre otras.

 

  1. Respecto a la modificación forzosa de procesos que ha experimentado la profesión en el marco de la pandemia, y la aceleración de otros, como digitalización y trabajo remoto, ¿qué cuestiones fundamentales consideras que los despachos deben abordar para enfrentar con éxito la coyuntura actual?

 

Desde nuestro punto de vista todo se sustenta en tres pilares esenciales: cliente, eficiencia y talento.

Cliente, en el sentido de entender que la relación con nuestros clientes ha cambiado. Ya no sólo somos operadores jurídicos, o al menos nosotros lo entendemos así. Somos compañeros de nuestros clientes. Estamos a su lado tanto en las necesidades propias de ámbito legal que pueda tener, como de una manera global y transversal en el desarrollo e implementación de sus estrategias. Y, acompañándoles, claro está, en los buenos momentos, pero sobre todo en las épocas duras.

En segundo lugar, la eficiencia es esencial en nuestro entorno, pues vamos hacia estructuras donde necesitamos que la labor del abogado se focalice de manera permanente en la creación de valor sostenible. Tenemos que apoyarnos en la tecnología para eliminar tareas u obligaciones redundantes, y que el know how de nuestros equipos se dedique a la maximización del valor para el cliente y para la firma.

Y por último, si bien no menos importante, el talento, pues somos una profesión que se basa en el valor de su capital humano, y tenemos que tratar de conectar y retar a nuestro talento de manera permanente, tanto desde la perspectiva profesional como personal, con proyectos y planes de carrera ambiciosos y atractivos, para que las grandes promesas de la profesión y los talentos consolidados quieran formar parte de nuestro proyecto de crecimiento.

 

  1. Y en línea con ello, ¿qué áreas deberán asimilar cambios de mayor envergadura?

 

Todas las áreas y los equipos que componen una firma de servicios jurídicos deben ser conscientes de que los cambios que se están produciendo son transversales y afectan a toda la estructura, no sólo a las líneas de negocio.

Desde el punto de vista de los equipos de soporte, por ejemplo, las oportunidades que surgen en materia de digitalización, teletrabajo, talento, generación de oportunidades de negocio, eficiencia, análisis del dato, etc., ponen más que nunca en valor el hecho de tener equipos internos no jurídicos capacitados y proactivos en el impulso de la organización.

En el ámbito de las líneas de negocio, el principal cambio tiene que ver con la mentalidad y la forma de trabajar. El profesional jurídico debe mostrarse proactivo, observador, abierto al cambio y con capacidad y empatía para acompañar al cliente allá donde se nos demande.

Esto es un cambio en la forma de trabajar muy relevante que, si bien ya se estaba produciendo en los últimos años, la pandemia ha acelerado, y es clave para que, en un mercado tan competitivo, las firmas puedan verse impulsadas. Sólo así se puede dar respuesta de manera ágil a un contexto en permanente cambio en ámbitos como el laboral, el concursal, el contencioso administrativo, los retos climáticos, los fondos para la recuperación, etc.

 

  1. BROSETA ha sido noticia, a lo largo de 2020 y lo que va de 2021, por diversos fichajes estratégicos y de renombre que ha realizado. ¿Cómo ha evolucionado su negocio y la carga de trabajo del despacho para tomar tales determinaciones?

 

Efectivamente durante los últimos meses hemos llevado a cabo tres incorporaciones en diferentes ámbitos como respuesta a las demandas de nuestros clientes en el actual contexto. Es importante destacar que el crecimiento inorgánico es uno de los pilares esenciales de nuestra estrategia, si bien somos una firma muy prudente a la hora de llevar a cabo este tipo de movimientos. Buscamos gente con talento, obviamente, con buena entrada y visibilidad en el mercado, pero siempre y de manera obligada que comparta los valores de nuestra casa, una firma en la que priorizamos a las personas, el valor a largo plazo y una forma de hacer las cosas muy de la mano de nuestros clientes.

En este sentido, a comienzos del mes de diciembre incorporamos un equipo de ocho abogados fiscalistas a nuestra oficina de Valencia, procedentes de Andersen y liderados por Enrique Vázquez. Con estas incorporaciones consolidamos una de las estructuras ibéricas de asesoramiento fiscal más destacadas, con cerca de 40 profesionales prestando asesoramiento en la materia en proyectos de alto nivel estratégico en Madrid, Valencia y Lisboa, y añadimos a nuestra cartera de servicios el Compliance Tributario, una línea de negocio cada vez más demandada y en la que el nuevo equipo cuenta con una notable trayectoria.

A comienzos de año también tuvo lugar la incorporación a la firma de un equipo de laboralistas liderado por Marta Alamán, lo que ha supuesto para nosotros un extraordinario impulso de la práctica en un momento absolutamente trascendental para las organizaciones en este ámbito. Marta, que es especialista en convenios colectivos, reestructuraciones empresariales, asesoramiento a alta dirección o planes de igualdad, entre otros, ha formado parte durante casi 30 años de PwC, siendo responsable en esta firma de la creación y dirección del departamento de Derecho Laboral, y liderando asimismo la red internacional de derecho laboral de la organización, un grupo de 600 expertos laboralistas distribuidos en noventa países.

Y por último, el pasado mes de abril se incorporó a nuestra estructura Andrés Campaña, como socio del área de Derecho Administrativo, especializado en Energía y Transición Ecológica. Esta incorporación tiene como objeto dar respuesta a un entorno regulatorio en constante cambio y acompañar a las organizaciones ante un escenario de futuro en el que la transición ecológica será uno de los pilares de transformación y crecimiento. Andrés es abogado especializado en Derecho de la Empresa y de la Energía y procede de Iberdrola, compañía de la que ha formado parte los últimos 16 años.

 

  1. En virtud de vuestro estrecho y longevo vínculo con diversas instituciones académicas, ¿qué impresión tienes sobre las próximas generaciones de profesionales, que han sufrido el impacto de la pandemia durante buena parte de su formación?

 

En estos momentos tenemos una generación de futuros profesionales que se incorporan a la abogacía de negocios con una excelente calidad en materia de conocimiento y unas altas dosis de rigor técnico en su desempeño.

Además, la situación que hemos vivido ha hecho posible también que, al igual que ha ocurrido en el entorno profesional, se hayan habituado a un modelo de trabajo y de relación a distancia, una cuestión que en el ámbito educativo no era desconocida pero necesitaba un impulso, y estos meses han sido decisivos y esenciales para ellos a la hora de interiorizar que la descentralización y la virtualización de los trabajos es ya un hecho y no es un obstáculo a la eficiencia y a la generación de valor.

En cualquier caso, si bien en materia formativa y en el ámbito digital vemos que son colectivos bien capacitados, lo que sí percibimos desde la esfera pura profesional es la necesidad de ayudarles, y eso también es nuestra responsabilidad, a convertir sus valores en una excelencia profesional plena, que considere cuestiones adicionales y absolutamente necesarias como las dotes comerciales, el pensamiento estratégico, la capacidad para discernir y poner el foco en lo importante, etc.

 

  1. Y respecto al papel de la mujer en el sector legal, desde los inicios de tu carrera hasta el presente, ¿cómo has experimentado los grandes avances que han logrado?

 

Siempre digo, y lo hago con absoluta convicción, que, de forma general, en mi carrera profesional nunca he encontrado un impedimento especial por mi condición de ser mujer a la hora de acceder a determinadas posiciones o llevar a cabo ciertas responsabilidades. Siempre he estado vinculada a procesos profesionales competitivos en los que lo determinante no ha sido la condición de género, sino las competencias y cualidades profesionales de cada individuo.

En cualquier caso, es una realidad que en nuestra profesión la mujer aún no cuenta con un papel destacado, pero también lo es que, de forma general, la presencia pareja de hombres y mujeres en la abogacía de negocios nos lleva, por inercia natural, a que cada vez con mayor frecuencia veamos una situación más equilibrada y encontremos más mujeres en posiciones de reconocimiento.

Y todo esto redundará también en una forma diferente de hacer las cosas, porque sí creo que, en el caso de las mujeres en particular, tenemos de manera general ciertos valores diferenciadores, como una capacidad empática mayor, algo esencial para lograr compromisos y alcanzar objetivos; fomentamos el trabajo en equipo, la participación, el compartir información; actuamos y pensamos en muchas direcciones, también fundamental a la hora de tomar decisiones y enfrentar crisis, y tenemos un estilo más innovador, más propenso también al cambio.