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Entrevista a Josep Mª Fernández Comas, Director de Derecho Práctico Media

Entrevista a Josep Mª Fernández Comas, Director de Derecho Práctico Media

Yahaira Agredo

Yahaira Agredo

¿Quién es Josep Mª Fernández Comas?

Creador de Derecho Práctico Media, publicación online especializada en generar contenidos y organizar eventos sobre tecnología, innovación, gestión y habilidades en las profesiones jurídicas. Creador de la Guía Legaltech, espacio que analiza y difunde herramientas y plataformas que pueden utilizar despachos, asesorías jurídicas e instituciones.

¿Cuál fue la chispa que encendió la idea de crear «Derecho Práctico»?

Posiblemente creé Derecho Práctico porque una de mis pelis favoritas es “El hombre que mató a Liberty Valance”, una joya de John Ford que, aunque se narra a través de un formato western, la veo como una muy recomendable obra que combina derecho, periodismo y política, temas que siempre me han apasionado. Y aunque no estudié Periodismo, el personaje que más me fascina en esa película es el gran Dutton Peabody, director del periódico del pueblo, un tipo borrachín, fan de Shakespeare e incorruptible hasta el final, que mantiene una entrañable relación amistosa con el abogado que interpreta James Stewart (enlace).

Pero el detonante más inmediato para sumergirme en este proyecto fue mi despido en la última empresa del sector legal en la que trabajé, en 2011. Estando en esa compañía, ya contemplaba la idea de gestionar mi propio proyecto. En ese momento, la idea de emprender parecía un salto a aguas desconocidas, pero tras el despido, me vi arrojado a la piscina y descubrí que el agua no estaba tan fría como pensaba.

Fue un momento desafiante pero también estimulante. En ese instante, surgió la idea de crear Derecho Práctico, inicialmente concebido como un blog generalista que rápidamente evolucionó hacia temas de legaltech, innovación y gestión, ya que la necesidad de abordar estos temas empezaba a ser evidente.

Transformar experiencias y necesidades en algo tangible me apasiona, y así fue con la creación de Derecho Práctico.

¿Qué desafíos te enfrentaste al comenzar el blog y cómo los superaste?

Derecho Práctico arranca, como te decía anteriormente, como una plataforma que publica contenidos prácticos como casos reales y formularios generalistas. Pronto me di cuenta de que eso ya lo hacían muy bien las editoriales jurídicas, con mis recursos era imposible competir con ellas, y cursar un máster en marketing online me recordó la importancia de especializarse en un nicho que interese de verdad a la audiencia, y aprendí cómo llegar a ella en pleno inicio de una revolución tecnológica a través de un proyecto y empleando un ‘idioma’ que te diferencie del resto. Y, además, por supuesto, perfeccionando el modelo de negocio para que pueda ser rentable. A partir de ahí, por mi experiencia en departamentos editoriales y de marketing de empresas de tecnología legal, empecé a ver clara la importancia que iba a cobrar la legaltech, que no sólo es tecnología: es innovación, metodologías, gestión, competencias… Y pivoté hacia la línea editorial actual de Derecho Práctico: difundir estos temas a través de contenidos y eventos que aporten al usuario una experiencia fundamentalmente útil para su día a día profesional.

¿Cuál es el artículo o proyecto en Derecho Práctico del que te sientes más orgulloso?

Sin duda, tengo que decirte que el proyecto más currado y exitoso que tenemos es nuestra Guía Legaltech. Esta plataforma tuvo una ‘precuela’, Lexplorer, que proponía un formato de comparador de software. Pero las soluciones legaltech no son como los seguros y los coches, son herramientas o plataformas cada vez más completas, y pivotamos enseguida hacia un formato de guía donde el gran reto que tenemos en 2024 es crear una serie de campos de búsqueda que permitan al usuario localizar la legaltech que realmente se ajusta a sus necesidades.

¿Cuál es el recuerdo más bonito obtenido gracias al proyecto de Derecho Práctico?

No sé si es lo más bonito, pero me parece que es una anécdota relevante. Estuve hace cinco años en la Universidad de Salamanca, donde impartí un taller de herramientas legaltech a sus alumnos de Derecho. Hablé sobre el impacto de la IA en el sector legal, analizando ejemplos como los de Jurimetría (que se lanzó por esas fechas), Luminance, herramientas de automatización de contratos, etc. En primera fila estaba la gran Vanessa Jiménez Serranía, profesora entonces de derecho mercantil en la USAL. Cuando terminé la sesión, Vanessa fue la primera en intervenir, y dijo con el entusiasmo que la caracteriza a los alumnos presentes: «¿Veis como lo que yo os digo en clase está pasando de verdad?». No sé si la frase es exacta, pero, como se suele decir, ‘se non è vero, è ben trovato’. En cualquier caso, esas palabras, además de enorgullecerme, me hicieron pensar en una cierta sensación de incomprensión que a veces me transmiten esos perfiles innovadores en las universidades, como es el de Vanessa, una profesora y experta nivel diosa. Afortunadamente, y aunque de forma lenta, cada vez hay más profesionales en las instituciones universitarias que apuestan por la innovación.

¿Cuál crees que es la innovación más emocionante en el campo de la Legaltech en la actualidad?

Por deformación profesional (casi siempre he estado muy vinculado al software de búsqueda de jurisprudencia y legislación), tengo que hablarte de la revolución que se está produciendo en las conocidas como bases de datos jurídicas, que están evolucionando imparablemente hacia verdaderas herramientas de investigación legal. Desde hace unos años ya se estaban creando funcionalidades muy innovadoras, como Sibila, Jurimetría, Vincent, etc., pero la IA generativa está suponiendo una tremenda sacudida en la forma de buscar información jurídica. Por supuesto, estamos en el primer año, hay todavía muchas imperfecciones, y los expertos de gestión de conocimiento en las firmas legales, esos que sí conocen las repercusiones que pueden tener los LLM, son muy precavidos a la hora de generalizar su uso. Pero la experiencia tan interactiva y cercana que proporciona al jurista esta tecnología será todo un hito en los años venideros, no me cabe la menor duda.

Lefebvre y vLex han lanzado al mercado GenIA-L y Vincent AI, respectivamente, dos soluciones que hay que conocer, y nos consta que en Aranzadi La Ley están desarrollando su propia herramienta con un formato chat más acentuado. Este 2024 va a ser un año espectacular para este tipo de software.

¿Qué tendencias anticipas para el futuro del legaltech en los próximos cinco años? ¿Te mojas con alguna tendencia en mayor medida?

Considero que un desafío relevante, distinto a la omnipresente IA, es la cuestión de la interoperabilidad del software y las plataformas. Por ejemplo, en eventos recientes, como la última Feria de Accountex, conocimos a fondo empresas que colaboran con el ecosistema legaltech a través de unos conectores para que esas compañías de tecnología legal “hablen” de forma sincronizada con los diferentes softwares de contabilidad, de recursos humanos o cualquier otra especialidad de sus clientes para que el usuario trabaje de forma armónica. La demanda de interoperabilidad, sincronización e integración entre diferentes softwares es una tendencia al alza. Es relevante ver cómo muchas startup se están diseñando con la flexibilidad necesaria para facilitar una integración suave y sin complicaciones, una especie de ‘machihembrado’ que ilustra la idea de ajustar perfectamente los software de la empresa y del cliente sin problemas ni fricciones. Esta interoperabilidad, aunque a otro nivel, pero con la misma funcionalidad, es muy deseable entre las diferentes plataformas de intercambio de información entre órganos judiciales y los profesionales que se relacionan con la Administración de Justicia, como Lexnet, eJusticia y otras. Y claro, también está el gran reto de la identidad digital, uno de los elementos estrella de eIDAS2. Pero eso daría para otra entrevista…

¿Cómo ves la integración de la inteligencia artificial en la toma de decisiones legales?

La integración de la inteligencia artificial en la toma de decisiones legales es esencial, especialmente al lidiar con grandes volúmenes de información. Antes, la toma de decisiones implicaba un proceso manual de lectura y resumen de documentos, consumiendo mucho tiempo. Aunque era efectivo, ahora la inteligencia artificial, en particular la generativa, realiza esta tarea de manera más eficiente y natural, ahorrando tiempo significativo.

Hay tareas, como la de extracción y resumen de información, que la máquina sin duda hace igual o mejor que el humano, con el serio condicionante del cansancio que el humano padece después de muchas horas realizando esas tareas, que se traduce en pérdida de precisión. Un ejemplo que ponemos frecuentemente es el del análisis y revisión de contratos a través de IA. Cuando se hacía manualmente, se empleaban más días y más abogados. Con esta tecnología, se emplea menos tiempo y menos personas en un tipo de tareas que la máquina, si se entrena bien, realiza a la perfección, siempre con la revisión posterior del jurista. Empleamos menos recursos y ganamos en precisión, y como consecuencia de ello, podemos ahorrar tiempo en tareas repetitivas y no excesivamente sofisticadas, y ofrecer presupuestos más competitivos.

Esto no solo se transforma en eficiencia, sino que también ofrece a los profesionales legales más tiempo para actividades estratégicas e incluso personales. Es decir, este cambio puede influir en cómo los abogados gestionan su tiempo, permitiéndoles dedicarse a captar clientes, fortalecer su marca personal o disfrutar de más tiempo libre. La evolución en el uso de la inteligencia artificial abre oportunidades para una mejor conciliación entre la profesión y la vida personal, marcando una transformación significativa en el sector legal y más allá.

Para los abogados que siguen tu blog, ¿tienes algún consejo para mantenerse actualizados en un mundo legal en constante cambio?

Los abogados se enfrentan a una sobreinformación creciente, exacerbada por la inteligencia artificial generativa. Ahora (y antes), deben organizar su agenda de manera estructurada para mantenerse actualizados en tecnología legal e innovación, y crear contenido propio. Este enfoque planificado les permite gestionar eficazmente su agenda mientras cumplen con tareas importantes, como atraer clientes y fortalecer la presencia del despacho.

Si pudieras tener una habilidad sobrenatural para facilitar tu trabajo, ¿cuál elegirías y por qué? ¿Y una habilidad relacionada con la tecnología?

Déjame que te conteste con una frikada, ya que soy muy fan de Marvel. Me encantaría tener los poderes de Silver Surfer, Estela Plateada para los boomers. Poder asistir a eventos y reuniones de todo el mundo en un golpe de tabla de surf no tiene precio. Sin desdeñar la posibilidad de conocer el estado del legaltech en otras galaxias.

Y contestando a la segunda pregunta, me gustaría tener la habilidad de identificar habilidades tecnológicas que realmente van a tener impacto a medio y largo plazo. Por ejemplo, en 2023 parecía que el prompt engineering era la profesión del futuro, y de hecho ya hay cursos de prompting legal. Pero ahora se comenta que la IA ya automatiza estas habilidades, y cracks a los que admiro identifican esta profesión como una de las que ha tenido una existencia más corta. Y ya puestos, también me gustaría desarrollar la habilidad de conservar la cordura en este sindiós tecnológico.

¿Cuál sería tu sugerencia o consejo para una startup legal que busca destacarse en un mercado competitivo?

Para tener éxito en el ámbito legaltech, es crucial que una startup cuide las tres facetas esenciales: la legal, la tecnológica y la de comunicación y desarrollo de negocio. La parte legal abarca tanto el producto en sí como aspectos legales fundamentales, como la privacidad y seguridad. En producto tiene que estar metido hasta las trancas un jurista, sí o sí, y debe estarlo como socio, no como freelance. Y personalmente creo que tener bien atado todo lo relacionado con esos aspectos legales a través de un despacho genera mucha confianza a inversores y usuarios.

Y a la inversa, tampoco es aconsejable externalizar programadores, siempre genera problemas. El músculo techie debe formar parte del núcleo duro del proyecto. Es común ver proyectos legaltech fallar cuando no se apuesta a fondo por la parte tecnológica en el proyecto.

Además, se debe prestar especial atención a la comunicación y difusión, ya que son elementos clave para atraer visitas y clientes, aspecto que a menudo se pasa por alto.

En un día de desafíos, ¿qué canción o género musical te motiva?

Ain’t No Mountain High Enough, interpretada por Marvin Gaye & Tammi Terrell. ¡Mola!

¿Qué retos tiene Derecho Práctico para este 2024?

En 2024 queremos potenciar la plataforma web, la estrategia SEO y big data y renovar nuestra Guía Legaltech. También queremos enriquecer todas nuestras acciones para generar comunidad. Este salto de calidad nos hace muchísima falta y es crucial para evolucionar desde la plataforma actual con aspecto de blog (tú misma lo has definido así en una pregunta anterior) a un auténtico medio especializado, porque genera mucha confianza no sólo a los usuarios, sino a los patrocinadores que tienen a bien invertir en nuestra propuesta.

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