El Estudio de la Comunicación en España 2025 dibuja un escenario muy distinto al que conocíamos hace apenas unos años. Hoy, más de la mitad de los responsables de comunicación (54,4 %) reporta directamente al CEO, y un 32,3 % forma parte del comité ejecutivo.
Es decir, casi un 9 de cada 10 departamentos de comunicación está vinculado de manera directa al núcleo de decisión de sus organizaciones. Queda atrás la idea de que el dircom era un área periférica: ahora participa en la estrategia y no en la periferia.
Ese cambio de posición viene acompañado de un giro en las prioridades. La relación con los medios, que durante décadas fue el corazón de la profesión, ya no alcanza la mitad de los departamentos.
En paralelo, ganan terreno otras funciones: la comunicación online y las redes sociales rondan el 50 %, y se consolidan ámbitos que hace apenas unos años parecían accesorios, como la comunicación interna, la gestión del cambio, la sostenibilidad o la estrategia de comunicación. La foto que surge es la de un área mucho más amplia y diversa, con un papel más transversal dentro de las organizaciones.
Los retos que marcarán los próximos años también van en esa dirección. Para un 78,8 % de los dircom, la gran prioridad es incorporar la inteligencia artificial de manera ética y efectiva. Pero no se trata solo de tecnología: el informe refleja la necesidad de producir contenidos de calidad en formatos atractivos (35,2 %), de dar más peso a la comunicación interna como herramienta de cohesión (29 %) y de reforzar el papel de la comunicación en la toma de decisiones estratégicas (27,6 %). A ello se suman preocupaciones que no son nuevas, pero que cobran cada vez más fuerza, como la integración de la sostenibilidad y la RSC/ESG (26,2 %), el uso del big data para mejorar procesos (20,7 %) o la construcción de confianza en la organización. (18,6 %).
En conjunto, estos datos apuntan a una conclusión clara: la comunicación se concibe cada vez más como palanca de gestión y coherencia organizativa, mucho más allá de su papel tradicional de canal de difusión.
Este nuevo estatus también se refleja en los recursos que destinan los departamentos de comunicación. El 35,9 % de los departamentos de comunicación ha aumentado su presupuesto, el 47,1 % lo mantiene y solo un 17 % lo ha reducido.
Si juntamos todas estas piezas, el mensaje del informe es claro: lejos de diluirse, el dircom se hace más fuerte. Cambian las tareas, cambian las herramientas, y lo que emerge es una función con más peso estratégico que nunca.
La comunicación ya no se mide por “cuántas veces aparecemos en prensa”. Se mide por cuánto influye en las decisiones que marcan el futuro de la empresa.
Y esa es, quizá, la mejor noticia para quienes creemos que comunicar bien no es solo contar, sino ayudar a construir.
¡Feliz jueves!