Comunicación en el sector legal: menos es más

La mayoría de nosotros estará de acuerdo con que el objetivo principal de la comunicación es lograr que el receptor de un mensaje comprenda adecuadamente su contenido y de la forma en la que pretende el emisor.

Comunicación en el sector legal: un lenguaje propio

El ámbito del derecho es uno de esos sectores que históricamente ha contado con su propia “jerga”, a menudo difícil de entender para los no profesionales del derecho. Un modo de expresarse particular, que para quien no está habituado, su correcta interpretación implica muchas veces un esfuerzo desmedido, o directamente una tarea de imposible cumplimiento.

A diferencia de lo que sucede con la arquitectura, la ingeniería, o el mundo de la ciencia, cualquiera de nosotros se enfrenta a menudo a asuntos con un alto contenido legal. Cualquier gestión ante la Administración Pública, la firma de un contrato, participar en un proceso judicial, la lectura de un artículo periodístico, o la aceptación de T&C al adquirir un producto o servicio, son algunos ejemplos de como la mayor parte de la sociedad lidia diariamente con un lenguaje que no termina de comprender. Y con los riesgos que ello conlleva.

Entender a nuestro público

El objetivo de cualquier tipo de comunicación es que el mensaje sea inteligible. Partiendo de esa base, una redacción excesivamente recargada o muy técnica, solo generará confusión entre los receptores que no estén habituados a la terminología legal.  Por ello, cuanto mayor es el público al que va dirigido, mayor debe ser el esfuerzo por parte del emisor para comunicar el mensaje de forma clara y sencilla.

Pero, ojo, no debemos confundir sencillez con vulgaridad o chabacanería. Nuestro lenguaje es lo suficientemente amplio y rico como para que podamos adecuar nuestros mensajes en función del público al que nos dirigimos.

Actualmente, los medios generalistas son un gran escaparate para los despachos de abogados. Aprovechar esa difusión para generar oportunidades de crecimiento, debería de estar entre las prioridades de cualquier firma.

La clave está en el uso de un lenguaje claro y sencillo. Esto  permitirá acercar al emisor y al receptor, o en este caso, a los abogados, a su público objetivo. Si una persona es capaz de entender lo que se le está comunicando, confiará más en su interlocutor, podrá enriquecer la conversación, será más proclive a actuar, y se incrementará la eficiencia y el impacto del mensaje enviado. Esto permitirá, además, reducir costos de tiempo, energía y dinero.

Consejos útiles para mejorar la comunicación en el sector legal

Cristina Carretero González, profesora de ICADE-Comillas y una de las mayores promotoras en Hispanoamérica de un lenguaje legal claro, brinda algunas recomendaciones aplicables a cualquier tipo de comunicación escrita:

1- Pensar bien en lo que queremos decir antes de escribir.

2 – Pensar en el público al que nos dirigiremos.

3 – En lo posible, redactar con brevedad (25-30 palabras por oración) y sencillez.

4 – Ser concreto y no abstracto.

5 – Evitar los sustantivos superfluos.

6 – Utilizar preferiblemente la voz activa frente a la pasiva.

7 – Prestar atención a siglas, latinismos, etc.

 

Artículo de Teo Beato, Consultor de Comunicación en Venize Comunicación