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Rankings y Premios: ¿dónde debemos estar?

Hace poco recibí una llamada de una supuesta periodista de un medio anunciándome que habían seleccionado a uno de nuestros despachos como mejor firma en una determinada materia. No quería preguntarle directamente si al premio iba asociado un coste porque quería dejarla hablar, intento no juzgar de antemano a pesar de que ya podía intuir de qué iba la cosa.

Le pregunté que en qué se habían basado para elegir al despacho y su respuesta fue poco clara y difusa “es un despacho de alto prestigio…”. La dejé hablar hasta el final, y tras 20 minutos de conversación me dijo que la entrega del premio iba ligada a una campaña de comunicación que costaba 8.000 euros. Decliné la propuesta.

Tras dos semanas, la misma persona me llamó para darme la misma noticia, con el mismo speech. No se acordaba de qué había hablado conmigo, y en esta ocasión era otro de nuestros despachos el premiado.

Os cuento esta historia tras reflexionar a raíz de un artículo que publicó ayer El Confidencial Jurídico sobre la cantidad de premios internacionales que intentan encandilar a muchos abogados. Ante la ambigüedad de muchos de estos premios, que muchas veces carecen de prestigio o reconocimiento ¿cómo podemos identificar cuáles merecen la pena y cuáles no? En Venize queremos darte algunos tips para que sepas hacerlo.

1. Sentido común:

Si es un reconocimiento que no te suena, al que no te has postulado, si no te han contactado previamente para solicitar información de ningún tipo, si no ha habido ningún approach previo… son indicadores claros de qué probablemente el reconocimiento no merezca la pena.

2. ¿Te están pidiendo que pagues algo por recibir el reconocimiento / premio?

Nuestra recomendación es que si esto sucede te detengas aquí mismo. No merece la pena seguir. Una cosa es ganar un premio, o salir en unos rankings (como por ejemplo los de Chambers o Legal 500) y que, una vez estés posicionado, te inviten a participar en una guía, perfil etc. para maximizar la visibilidad de este posicionamiento; y otra muy distinta que un premio se otorgue bajo la premisa de que se abone una determinada cantidad. Cuándo me ponen en esta tesitura, yo formulo siempre la pregunta estrella: ¿Si no pagamos, recibiremos igualmente el premio? Si la respuesta es no, ya sabes, ¡a otra cosa!

3. Si estos tips no son suficientes, te invito a que sigas formulando preguntas:

  • ¿En qué se han basado para otorgarnos este premio?
  • ¿Qué tipo de información han tenido en cuenta?
  • ¿Qué metodología han utilizado?
  • ¿De dónde es la empresa que me contacta?
  • ¿Qué otros despachos han sido seleccionados?
  • ¿Hay ediciones anteriores? De ser así, ¿Quiénes fueron los ganadores?

 

Como bien resalta el artículo de El Confidencial en el que tuve la oportunidad de aportar mi visión sobre un tema que supone un verdadero quebradero de cabeza para muchos abogados y profesionales de marketing, es mejor no estar, que estar en cosas que carezcan de reconocimiento o prestigio.

Lejos de ganar reputación, si te acabas asociando a reconocimientos que carecen de ella, conseguirás el efecto contrario. En cuestiones de comunicación, comprender la verdad y actuar con honestidad es imprescindible. No te la juegues.

Y no me malinterpretéis. Todos buscamos ser reconocidos, pero… ¿qué sentido tiene si ese reconocimiento o premio no tiene razón de ser?

 

Por: Sara Santos